Presentación

pilybY bien, por fin se ha materializado y puedo decirlo: Aquí tenéis una muestra más de la capacidad imaginativa de unos pocos. También, por qué no, una auténtica y genuina prueba de amor. Pero, vaya, estoy empezando casi por el final…

La creación de este CD, surgió en realidad como una idea loca; una especie de capricho, un sueño que podría ser cumplido (o no).

Dada la respuesta que estaba teniendo la web a nivel colaborativo (creciendo más y más cada mes y año que pasaba), me propuse dejar de soñar y poner a prueba la creatividad de los más atrevidos: llevándolos más lejos de lo acostumbrado y comprometiéndolos en firme con la web. Pensé que, de este modo, además de hacer algo nuevo, los autores podrían demostrar que lo suyo no era casualidad, que, efectivamente, llevaban dentro esa capacidad creativa y la podían utilizar a su antojo.

Por lo tanto, instaría a todo aquél que quisiera a imaginar algo, nada concreto, pero siempre dentro de unos parámetros: se trataba de dar vida a una galaxia, la NGC 3660, a través de todo aquello que fluyera en la mente del autor (fuera este literato, músico, o pintor…). Esa era la premisa principal, ésa, y que todo lo que se presentara para dar forma al futuro CD corriera en torno al universo de la fantasía, de la ciencia ficción, o del terror.

Entre tanto, antes de lanzar la bomba y de pretender llevar al límite a los autores más osados, creí que la excusa perfecta y al mismo tiempo la fecha límite para confeccionar el CD, podría ser la HispaCón de este año (IndalCón 2008). Por ello, sin pensármelo dos veces, me puse en contacto en primer lugar con los responsables de dicho evento y éstos, solícitos, contestaron dando su consentimiento para que, en el caso de que el CD llegara a materializarse, éste fuera incluido en el pack de bienvenida a dicha HispaCón.

Y así, una vez proyectado todo y teniendo al mismo tiempo el consentimiento de los organizadores de la IndalCón 2008 (a los que estaré eternamente agradecida por darme la oportunidad de colaborar con esta curiosidad), estuve segura: saldría algo, como poco, interesante.

No obstante, nada más lanzar la noticia en la editorial de la web y en las listas, las dudas surgieron: me abrumaron. Tal vez había confiado demasiado y había cometido el error de darle rienda suelta (demasiado suelta) a mi imaginación; al cariño que sentía hacia este hobby que cada día me había ido comprometiendo más, capturando horas y horas de mi tiempo. No estoy exagerando. Sentí muchísima inseguridad, y toda ella se me vino encima cuando ya no podía dar marcha atrás: ¿Y si nadie se animaba a colaborar? ¿Y si a ningún autor le parecía atractiva dicha idea? ¿Era NGC 3660 digna de un CD en exclusiva?, ¿de ser el tema principal?

La osada, estaba claro, lo había sido yo…

Pero afortunadamente las respuestas no se hicieron esperar. Algunas, simplemente eran dudas. Otras, sencillamente confirmaban lo que esperaba: habría colaboración, o al menos intentos. Lo que no esperé en ningún momento fue incertidumbre por parte de los autores. Eso sí que no me lo esperaba, pero muchos se preguntaban (me preguntaban), si estarían a la altura; si la NGC que iban a proyectar sería merecedora de aparecer en el CD. Si no serían demasiado osados utilizándola para sus planes más malévolos, moldeándola sin saber si era ese el mismo molde que los lectores esperaban: destruyéndola, creándola, habitándola de seres de todos los pelajes, incluso poniendo a su ingenua editora en el pellejo de alguna de sus creaciones.

Gracias a todas esas dudas que iban transformándose en trabajos presentados y aceptados, volví a tener la confianza de los inicios; a estar segura de que saldría algo «singular.»

Y qué ingenua fui de nuevo…

Lo cierto es que no tenía ni la menor idea de lo particular que sería el contenido del CD hasta que no llegó la primera muestra (que tampoco tardó demasiado, todo sea dicho). Ésta, fue el sí rotundo de los dos entrevistados: el «Yin» y el«Yang» de los editores de nuestros géneros: el bueno y el malo «entrecomillados.»

¿Quién era el «bueno»? ¿Quién el «malo»?, os preguntaréis. Desde luego me pareció divertido pensarlo así cuando les propuse ambas entrevistas, pero estaba claro de antemano, y ahora mucho más, que ninguno de ellos es «Yin» o «Yang»(bueno, esto tal vez sí), pero no «bueno» o «malo»: se trata de editores con diferentes puntos de vista, ambos encantados de colaborar con la web.

Por una parte, Juan José Aroz, editor de Espiral-CF, siempre fue un incondicional de NGC 3660, apoyándola desde sus inicios; incluso cediendo material cuando aún no la había visto en la red. ¿Cómo no iba a aparecer en este CD? Tenía que hablarnos…

Por otra parte, Alejo Cuervo, editor de Ediciones Gigamesh, es sin duda el «personaje» más odiado o alabado del fándom: un tótem para muchos, un verdugo del género autóctono para otros tantos… con lo que también él debería aparecer en el CD si, como editora del mismo, quería que el resultado terminara siendo también un tanto osado.

Y bien, ¿estaría Alejo Cuervo dispuesto a una entrevista? ¿Sería la galaxia anaranjada suficiente para él?

Por supuesto que lo fue. Y no solo eso. Alejo Cuervo no se conformó con una entrevista al uso: preguntas por mail y respuestas enviadas del mismo modo. George R. R. Martin tenía que venir a firmar en el mes de Julio su Festín de cuervos a Madrid (editado por Gigamesh), así que fue el mismo editor de Gigamesh quien me propuso la entrevista en persona. ¿No era eso suficiente compromiso?, ¿interés en el proyecto? Cuando llegó el día de la entrevista, de nuevo Alejo no tuvo inconveniente en contestar durante una hora y cuarto a todas mis preguntas. Entusiasmándose con lo que contaba. Asimismo, no le pareció mal que grabase el audio, o incluso que Javier Mora hiciese alguna foto durante la entrevista.

Y aun así, insisto, qué ingenua…

Seguía sin tener la menor idea de lo diferente que resultaría el CD. Los relatos y la poesía, la novela corta de Teobaldo Mercado, todo el conjunto me hizo sentir que había merecido la pena. La lectura estaba siendo toda una experiencia en sí misma. Me resultaba divertidísima: ir abriendo uno por uno archivos y comprobando hasta dónde había llegado cada autor. Y es que por encima de todo, de la posible demostración de cariño de cada uno, cada colaboración estaba siendo una auténtica diversión. De nuevo resultaba curioso, entretenido… un trabajo de lo más gratificante. Y no sabéis cuánto.

Pero continuaba siendo igualmente ingenua hasta que, en un momento dado, ya no pude sentirme más apoyada. Mi ego era incapaz de seguir creciendo cuando oí «Hacia el corazón de la galaxia (To the heart of the galaxy)», de Néstor Darío Figueiras. ¿Cómo era posible que hubiera autores capaces de aquello por una simple web? Me colapsé. Sé que pensar así fue del todo injusto para la misma NGC 3660 pero, lo reconozco, se me quedaba tan grande que alguien compusiese un tema tan afín a lo que yo tenía en mente y que lo hiciese además introduciéndose en un estudio de grabación; cuidando cada detalle e implicando al mismo tiempo a otros…

Y no se acabó ahí. En poco tiempo, para más INRI, recibí otra composición musical, cuando di por hecho al ver el nombre del colaborador y el archivo adjunto, que se trataba de texto: Antonio J. Cebrián, llegaba con su versión sonora de «NGC 3660: Territorio inexplorado.» Ahí tenía otra bella composición, entregando una visión sonora distinta de la galaxia y demostrándome nuevamente que las sorpresas (y las alegrías) no se acababan… ni la capacidad creativa de los que han querido alimentar este CD.

Qué tonta seguía siendo…

Si todo aquello me dejaba noqueada, realmente encantada, muerta de gusto si me permitís la expresión, llegó la locura visual de la mano de uno de los autores que más dará que hablar y que yo, personalmente, admiro: Fco. Javier Pérez (guionista) que, junto a Ernesto Rodríguez (ilustrador), me hicieron entrega de su locura particular y, ni qué decir tiene, de aquello con lo que tampoco contaba: el Cómic «Striptease de la galaxia naranja.» ¡Casi nada! Menuda paranoia de mitología numérica (léase 3660).

Y por no escribir todo un testamento cediense, continuaré muy seguido con la siguiente sorpresa: ese film imaginario «De regreso al corazón de NGC 3660», para el que en realidad había puesto banda sonora Néstor Darío (y yo sin saberlo), y al cual le habían dado entidad, por un lado, Laura Ponce con su crítica al film ficticio, y M.C. Carper entregándome su magnífico cartel de la presunta película.

Repito, no cabía en mí de gozo. No podía creer el esfuerzo, la cooperación, el cariño… mi imaginación se había quedado tan, tan corta, y me alegraba tanto de haber lanzado este Proyecto Locura…

Por último, cuando ya estaba clarísimo que el CD iba a existir sí o sí, me di cuenta de que tal vez se quedaba algo cojo sin ilustración en la parte de literatura. Si quería estar a la altura, ¿no debería contener alguna de las historias imagen? Pues bien, como vino ocurriendo desde el principio, de nuevo recibí más apoyo y calor incondicional. Otra vez, M.C. Carper y Sergio Alejandro Amira (otro incondicional de NGC: su sangre y energía contra viento y marea), se pusieron manos a la obra y le dieron alimento visual a algunas de las obras… además de congregar, en concreto Sergio Amira, a dos ilustradores más: Alseides y Sebastián González. Luego entonces, ¿qué más podía o puedo pedir?

Por el momento, solo que disfrutéis del contenido del CD tanto como yo de haber tenido el gusto de confeccionarlo.

Desde mi fantasioso corazón, de verdad lo espero.

© Copyright ‘NGC 3660’

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